CUANDO EL TRIGO ERA VERDE

Cómo haremos cuando llegue la mañana
y nos señale con luz apagada
que ya lleva muchas horas amanecida.
Qué haremos cuando descubramos que el color azul
ha perdido su brillo y solo desde una ventana
mirando al mar podamos divisar el infinito.
Di. Qué haremos.

Escúcha:
Cuando traicionera llegue
esa especie de penumbra de horas amanecida,
iremos en busca de aquella vela ondulada
que escondimos en el desván,
aquel desván en el que algunas noches bailaba la luna.
Aquella que nos iluminó cuando el trigo era verde.
Aquella  en la que todo era llama, brasa y vasijas colmadas de frutos rojos.
Recuerdas?
y aunque los días nos estafen con amaneceres inciertos,
y suenen vacilantes las campanas,
yo, en esos días, escribiré en tu espalda
un poema continuo que hablará
jacintos verdes y trigos amarillos.

Anuncios

NI LA TIERRA NI EL MAR

No tengo nombre

ni casa ni  escuela

ni  plaza

ni  luna redonda

ni  mis zapatos.

ni el  lazo trenzado de Noor

Solo  mi flauta de hueso

mi lápiz azul

y  las manos  de mi madre

que peinan  mi pelo empolvado…

Las manos de mi madre.

Cuando el sol se va al ático del mundo

y el viento calma su furia envenenada

se disuelve el ardor que abrasa mis ojos y mi boca

el ardor   de la pregunta   sepultada en el barro

el ardor de la aguja afilada que quema mi pecho

Cuando el sol se va al ático del mundo

junto a la alambrada

soplo  mi flauta de siete agujeros

y  grito el nombre  de mi padre, Samer

el de mi hermano, Mazen

el de  mi abuelo, Samir

el  de mi madre, Fátima

el de mi amiga, Sara

y el de mi primo, Ahmad

y  el mío…

Junto a la alambrada  los grito todos

Los grito con  grito grande

con  grito largo,  estirado, como  un relámpago de plata

lanzado a los  mares, los océanos, los ríos, los bosque, los continentes.

Grito

a los estados

a los amos del mundo

a los que señalan con su dedo el lugar

a los distribuidores del castigo´

a los violadores de derechos

a los creadores de lugares triste

a los que arrojan cadáveres al mar

a los mercaderes de la miseria

A los indiferentes. A los indiferentes.  A ellos.

Los indiferente,  que nunca escucharán mi grito.

EL GRITO DE LA HISTORIA

Video. Azurea20

Blas de Otero escribió: «Si abrí los ojos para ver el rostro/ puro y terrible de mi patria./ Si abrí los labios hasta desgarrármelos,/ me queda la palabra». Y entre los escombros de Belchite recordé muchas de las palabras que aún quedan por pronunciar, camino de la utopía. Rezuma Belchite gritos, que no palabras, entre sus casas destruidas atronando el alma de los vivos que nos atrevemos a contemplarlas con los ojos del corazón.

¡Resiste Belchite,/ no te derrumbes del todo aún!:/ mantente firme en el secano,/ que quedan por llorar muchos hombres/ ante tu pétreo manto/ y las flores de este mundo,/ todavía,/ huelen a campo santo.

Pedro M. Martinez

LA HORA BISIESTA

Navega dentro de mí el recuerdo. Una noche de agosto, al alba , en tierra de nadie. Sin nombres. Sin nada que nos sostenga. Río que nunca llegará al mar. Abrazo líquido devorado por el ruido del silencio. Avance del desierto en el que  no habrá oasis, ni madrugadas levemente húmedas.

Lo que navega
lo que hoy  palpita en mí
es una parte inmaterial

de aquella noche

de aquellos días
de naufragio  resucitado en esta hora bisiesta  que vuelve  a poner en  pie   los errores de un  tiempo destruido.

“A LA LLANA Y SIN RODEOS”

Mario Benedetti

      Del libro “Vivir Adrede”

“La sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo. Cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto o por babieca. Hay críticos que son propensos a elogiar solamente  a  aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos. Esos mismos críticos tampoco las entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar por fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción.

Todo mandante, ya sea el mandamás o el mandamenos, se afana (sobre todo cuando afana) en no ser sencillo. La dificultad es su muro de contención, su bastión, su blindaje. En la sencillez los hombres y las mujeres se amparan, se comprenden, se alivian. En la complejidad en cambio, se ven con desconfianza y con rencores. Cómo no tener en cuenta que la muerte es la cumbre de la sencillez”.

…Y yo que a veces

he  pensado

que escribir,

escribir bien,

es escribir complicado,

y  yo

que en la forma

y en el fondo,

soy llana

me gustan  las cosas

claras.

Me gusta que los besos

suenen a besos

y

las puñaladas,

a puñaladas…

Título del post: Frase Cervantina con la que comienza Juan Goytisolo  su discurso Premio Cervantes 2014 .