PALABRAS SUBRAYADAS

Yo no quería hablar de mí, ni de mis cosas ni de mi vida.  Yo quería inventarme la Vida y la Vida no me deja. Siempre surge algo que me sacude y allá que voy  y me pongo a girar como una peonza. El otro día sin comerlo ni beberlo  un susto de muerte. Tan de muerte que si no es por  el Orfidal  acabo colgada  en la lámpara del techo. Porque  a ver, quien es capaz de soportar a pelo aquello de que  ” Tras la inhumación de los restos de Franco, ¿Lo siguiente será quemar iglesias como en el 36?”. ¡Jesús! pero qué dice esta mujer. Yo creo que la presidenta de la Comunidad de Madrid ese día se levantó guerrera, quiso hacer caja  y  debió de pensar: “hala, hoy  me lanzo por la calle del medio, que no por mucho madrugar amanece más temprano” y se quedo tan ancha. Mi hermana Florinda que estaba sentada a mi lado me dijo: mírala con que  satisfacción lo dice. Y oye, que sí, que me fije bien y su  cara de medallita parecía susurrar  :   “cómo me pone dar patas en la boca”.  Muy bien guapeta, si a usted le pone dar patadas en la boca,  a cada  cual nos pone una cosa. A mí, por ejemplo, me ponen que me salgo, los vestidos de novia, con sus colas y sus velos de tul ilusión.   Los vestidos de primera comunión, con su coronita, su rosario y su misal.  Las palmas del domingo de Ramos con sus figuritas de azúcar  y  las procesiones de Semana Santa. Por cierto, en mi plaza cada dos por tres es Semana Santa. A cualquier hora suenan los tambores  y se monta una procesión. Cuando no es la Virgen de la Trenza, es El Cristo de la Vendimia, pero siempre hay una imagen que pasear.  Así que ya ve.   Todo esto, bodas, bautizos, comuniones y pasos de pasión,  es muy frecuente en la Iglesia que tengo la suerte de tener  justo enfrente de mi balcón. Señora presidenta, se lo pido por favor, modere sus gustos y controle un poco sus estímulos, deje de meternos el miedo en el cuerpo, el dedo en el ojo y a las iglesias tranquilas, que la mía,  además de ser hermosísima, con su  abundancia de eventos, me da mucho juego y me soluciona muchas tardes de modorrina.  Déjese de ardimientos.   Esas iglesias a las que  aludió hace unos días en su discurso, con el follón que había en aquel momento, vete tú a saber quién las quemaba,  usted da por hecho que fueron unos, pero yo, que soy muy de darle vueltas a las cosas y de tener la mosca siempre detrás de la oreja, me pregunto sino serían una vez unos y luego los otros para que se llevaran  la culpa los de siempre . No sé. La Historia nunca debería ser escrita  por los vencedores..

NOS VIENEN A CONVIDAR

Ha sucedido
sin necesidad de que el aire
detenga el sol.
El espectáculo
y la farsa continuará.
Nunca cesa.
Esperaremos.
Esperaremos
hasta que el ruido amaine
hasta que la cháchara muera sola.
Pintaremos los días
de ausencia
de un no silencioso
de moras maduras
de pasos de otoño
cabalgando con la nostalgia a lomos de lo imaginado.

LA CELEBRACIÓN DEL POEMA

Mis primeros pasos en esto de los blogs y relatos comenzaron  en un taller llamado “Letras en la red” impartido por el escritor   Sergio del Molino. Sergio del Molino es autor entre otros de: La España vacía, La hora violeta, La mirada de los peces etc. En cuanto a la poesía fue  el poeta Daniel Rabanaque quien me guió en mis primeros intentos. Hoy visitando su facebook descubro con sorpresa y agrado, como el día uno de agosto publica en su muro uno de mis  poemas. Un ejercicio de fin de taller en el que cada uno de los participantes hicimos nuestra aportación y que acabó siendo un especie de fanzine o cuadernillo,   que  mostraba distintos estilos de poesía. (El poema que Rabanaque cuelga en  facebook lo escribí en enero del 2015)

ENTALTO

Fotografía. Azurea20. Una calle del Tubo de Zaragoza.

Ayer me puse un vestido de picos. Un vestido blanco que pinga por todos los lados. Fatal. Mi vecina que justo  cuando yo salía ella entraba hizo un gesto raro de ” dónde irá esta con semejantes pintas” .    Resumiendo, me lo puse porque me dio la gana y porque  es lo único ligero que tengo en el armario. Sin darme cuenta   mi vestuario ha pasado a ser de medio  monja.  Todo tiene mangas: manga larga, manga corta, manga media.  Pero mangas. Y  enseñar,  lo menos posible, que una ya no está para lucir escote. Así que por  la mañana, pasando de lo que hay que pasar, me dije:  hoy el vestido de picos, pues con esta calorina igual cojo el sarampión.  Bien fresca que estuve hasta no sé qué hora en la terraza del “Entalto”, además  con el ambiente y la fauna que hay por esa zona encajé a la perfección,  era como la pieza que faltaba para cuadrar el puzzle . A mí el Entalto  me gusta y su fauna también.  Todos pim pam, pim pam,  dándole, cada uno a su tema  y tan ricamente. Los foráneos del barrio  miran de reojo, un poco recelosos, creo,   pero con la mirada se quedan, miran  porque hay mucha greña, mucho que parece que baila fuera del baile, mucho artisteo, y mucho cultureta, todos de media caña eh,  aunque a veces,  con la media caña se pueden hacer entramados magníficos.  El lugar tienen su punto, en ocasiones  puntazo. Cuando menos lo esperas cualquiera se arranca con una soleá,  un poema o un solo de jazz.  Ayer al medio día, a las doce, justo  cuando  terminó de sonar el ”bendita y alabada sea la hora”, la oración que desde el Pilar puntualmente nos inunda a todos los zaragozanos o no zaragozanos  y que nos hace pensar: “mira, ya son las doce” pues eso,  cuando acabó la plegaria, el Rufo con su pata de palo subido a una mesa se marcó un poema que me dejo flipá, y yo no sé si por las croquetas que me estaba comiendo o tal vez influida por el vestido de picos,  el caso es que  se me ocurrieron una serie reflexiones que  pretendían  ser una composición más o menos  poética y las pobres quedaron   en una retahíla de consejos, advertencias y recomendaciones que más se parecen al inicio de un libro de autoayuda que a un poema. Pero aquí lo dejo. Igual con un pellizquito  de sal y pimienta…

Aliméntate de risas, de sueños, de libros. De amor, de libertad. Haz camino.  Aliméntate de cielos azules, de azules de mar. De amigos, de música. Aliméntate de presente. De tus días pequeños, de tus días grandes. Aliméntate. Aliméntate, y tus miedos morirán de hambre.

ESA LENGUA

“El lenguaje es lo que nos

hace humanos, porque las

palabras tienen vida

esencia y alma”

El lenguaje es lo que nos hace humanos. A través de la palabra definimos la realidad y se da forma a la acción. Piense en una. “Hablar”, por ejemplo, ¿es lo mismo que decir, expresar, manifestar, articular; conversar, platicar, dialogar; discursear, perorar; tratar, convenir, acordar; murmurar, criticar?. ¿Que charrar o rajar?. En esencia sí, pero en sentimiento no, porque todas las palabras tienen alma, tienen esa capacidad de revelar el sentir y el pensar. Nuestras expresiones tienen el poder de crear y el poder de destruir.

La filóloga e ilustradora Delia Tello se ha preocupado de entender la importancia de la lengua, “no solo como forma de comunicarnos, sino como la manera de  pertenecer, de sentir y de ser”. A través de su libro “Aragonés Ilustrado” hace un homenaje a las lenguas, a todas, pero sobre todo recuerda como el habla de su madre, cada vez que visitaba Gallur, su pueblo natal, se impregnaba de una melodía diferente y de palabras distintas a las habituales. Delia habla de palabras como festejar, encorrer, aguda, laminero, royo, charrar, llevar a corderetas; esbafar, ir  de propio, hacer un chandrío, ser un ababol o coger un capazo…  Términos habituales para nosotros, aragoneses,  y que decimos instintivamente, pero que tendemos a corregir porque pensamos que son incorrectos, poco elegantes y pueblerinos, mientras no tenemos reparos en usar anglicismos como “hat-trick”, “handicap” etc. Aunque las palabras signifiquen lo mismo, no es igual maripís, que deportivas, laminero que goloso, ni escobar que barrer, ni aguda que lista, porque maripís, laminero, escobar y aguda llevan una carga emocional implícita imposible de entender con deportivas, goloso, barrer o lista. Y en esa diferencia está el ADN, la chispa, la gracia y la esencia de nuestra cultura.

Son estas pequeñas cosas las que hacen que las palabras sean mágicas, porque nuestros gustos son inexplicables pero las palabras son capaces de provocar cosas distintas en cada uno de nosotros.

 

Entresacado de un artículo publicado por Picos Laguna en Heraldo de  Aragón.

LA FELICIDAD EN OIA

Esta noche no he pegado ojo. Entre el calorazo que me tiene hasta las cejas, el pelo que me ha quedado rojo fuego y la poca imaginación de los “mandantes” de este páramo, me he pasado, a lo tonto, toda la noche rumiando miserias y preguntándome a dónde han ido a parar los genios de Aragón. Grandes y muy grandes los ha habido, y los hay, pero en lo innovador, en lo que se lleva. Nada, de nada. Ignorancia total. Cola de ratón. Hasta yo, que  a lo único que mi sensibilidad alcanza es a si hace frío o calor y a contar cuántas arrugas me salen en una semana, acabo de enterarme de que en el municipio pontevedrés de Oia la nueva alcaldesa ha creado una “Concejalía de la Felicidad” con el fin de impulsar proyectos que den respuestas a las necesidades emocionales de los ciudadanos. Ahí queda eso. Chula y crecida que es la tía. Muchas quisieran. Yo misma, con mi mismidad arrastras me encantaría atreverme a meterle mano a semejante enigma. Si ella lo hace, es porque puede, porque tiene vocación de servicio y porque sabe qué es y dónde está la Felicidad ( con mayúsculas ). Cuidadín que encima igual le llueve más de una crítica, porque  los ciudadanos a veces somos desagradecidos, tendemos a la sospecha y nos imaginamos a la mayoría de los políticos como seres incultos, poco leídos y hasta algo rapiñadores. A mí me da que no es el caso. Esta buena mujer seguro que lleva incrustadas entre pecho y espalda más de una obra acerca de la felicidad. Ahora se me ocurren textos como 1984 de Orwell y sus ministerios del Amor, de la Paz, de la Abundancia y de la Verdad, o  Un Mundo Feliz  de Huxley, es por poner algunos ejemplos, seguro que hay más, No seré yo quien le indique el modelo a seguir a la señora alcaldesa. Uffff. Rabiosa estoy,  rabiosa porque aquí ni señales y eso que el alcalde es de su misma cuerda, pero no le veo yo la punta. De momento impasible el ademán.
Estoy pensando que igual me voy a Oia a ver si allí, que ocurren cosas inimaginables, le da por caer una nevada y por lo menos me refresco.