LOS LUNES MILAGRO

Ayer encontré un poema escrito en la mesa del salón, un duende con alas lo dibujó aprovechando  la noche. Creo en los milagros. Vengan más fantasmas, vengan más duendes con alas. Y que me escriban cuentos. Lo vi y pensé: Mañana lo cuelgo en «La bancarrota…»

Dice:
No te distraigas.
Guarda el diablo en el cuerpo,
pero no detengas tus pasos en escenarios
en los  que no se ama la música.
en los que no se ama la poesía. 

Aléjate de la cordura que acordona
la insurrección de los pelícanos
Siéntate. Espera.
Solo contempla
el balanceo de los juncos
hasta que el arco iris llueva
abriles platerescos
para los extraviados de la vida.

Mi duende.


LA OBRA/EL ARTISTA

Ilustración/Paula Bonet

Me alegra que alguien, sea quien sea   ,comparta mis ideas. Yo que soy un saquito de dudas, aunque dueña de pocas pero  firmes convicciones, el pasado 4 de septiembre , leyendo El País, pude comprobar  cómo  conceptos que para mí son indiscutibles,  con respecto al arte,  eran compartidos y señalados en un artículo de Paula Bonet en el que decía lo siguiente:  «cuando leo una obra o contempló una pintura, el encuentro es entre la obra y yo, el autor o la autora nada tienen que ver con lo que allí sucede, y aunque el autor sea un gran misógino descerebrado, un asesino, o un timador, en ese momento el autor no existe».
La/el artista tendrá que enfrentarse y resolver sus contradicciones, sus incoherencias etc. Para mí, como artista, importa su obra. Nada más.

Esto no deja de ser más que una opinión y opiniones puede haber tantas como personas opinantes. Me apetece colgar este post, porque hay autores, grandes pintores, que su obra ha sido denostada solo porque a su alrededor circulan o circularon oscuras leyendas que en ocasiones sospecho que no pasan de ser más que eso: leyendas, que de cualquier manera siempre pertenecerían a su área única y exclusivamente personal, no artística.

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https://elpais.com/opinion/2021-08-29/autorretrato-por-escrito.html

APLASTANDO EL SOUFFLÉ

Precioso, como un sueño. Eso pensé cuando leí por estos arenales uno de esos poemas de amor,  que tanto abundan. Hermoso sería  decirte:  Bésame. Que estuvieras ahí… y me besaras. Lo escribo y mi sonrisa asoma sarcástica como una joroba,  mi pensamiento suelta una carcajada de histrión sordo y la gata Lola se hace la  manicura . Mi musa  infiel. Mi musa irreverente,  convencida de que ando perdida en la constelación de Orión se ha presentado, ella que nunca está, y con la cadencia de un bolero me  canta el oído: No hay espacio, ni tiempo ni luna dónde colocar ese beso loco. ¿O acaso no sabes que las ardillas rojas borraron el sendero por el que caminan los besos?. No escucho más.
Mi musa  siempre aplastando el soufflé.

RUIDO

Fotografía/Andrey Shatilov

Ruido de voces ensimismadas en su propio eco.

Yo me escucho.  Yo.

Me aclamo,  me aplaudo, me relamo, me recreo, me enmarco

me ovaciono…

Grillería  escuchando  su propio canto,

vocablos desmesurados en un desierto de sordos y ciegos.

¿Y si extendiéramos el silencio?.

Dos minutos de silencio

Si extendiéramos el silencio

Qué pasaría con el eco

Qué pasaría con el viento

Qué pasaría con el trino

Y con el trueno, y con la corriente del río y con las fuentes que fueron manantiales. 

¿Y con el murmullo de los árboles?.

Qué pasaría con la voz del mar y la voz del día dando paso a la voz de la noche y la voz de la noche cediendo luz a la voz de la mañana.

Qué pasaría

Ya conocimos qué pasó con la primavera.

No tenemos certeza   qué pasaría con los hombres, si se hace el silencio.