NI FU NI FA

Entre el covid19, la calorina que tenemos por aquí y otras cosas que no me da la gana  relatar, ya me voy de cabeza, como los del Tractor amarillo. Hasta qué punto agonizan mis neuronas, que ayer llamé a mi amiga Lucila para que me echara las cartas. Sí, qué pasa. Cada uno administra sus ratos muertos como quiere.  Ufff, si lo sé me pongo a rascar las paredes. Un desastre de futuro. Según su tarot  la suerte viene lenta , la felicidad despeinada, y la salud ni fu ni fa. (aquí Lucila, parafraseó a Sabina que le gusta mucho). Resumiendo, con voz de bruja,  me dijo: “todo esto que te llega es debido a tu falta de ambición. A ti te pasa como a los pobres, que hasta para soñar carecen pretensiones” Ay, madre mía, si yo ya sé que soy una dejada. Decidido,  si nos confinan otra vez, me sentaré con mi ambición y mi autoestima a ver si arreglamos algo.

TIRAR DEL HILO

Para Ángela

Escribiste:

“Hola, mano lista”

y hablaste a la lluvia que no moja.

Los pájaros y tú

y el agua que te dibuja

hacia la palabra que te sana.

Allá lejos te lleva

y adentro

tras la puerta rosa.

Un poema que me regaló Sofía entresacado de textos que yo,  de forma automática,   algún día escribí. Sofía además de poeta, es artista multidisciplinar componente del grupo de circo, danza y poesía “Alodeyá”

Alodeyá

 

LEJOS DEL SUELO

Leviatanes comen ponzoña sin atragantarse

ignoran que sus disparos rebotan en tu cabeza

liberando barrotes de la ventana roja.

Sabes que te atribuyen amantes que  no tienes

poderes que desconoces 

y jardines que nunca has pisado.

También te atribuyen la fortaleza de la roca

la frialdad de los glaciares

la indiferencia de la nube. 

Eso dicen.

“Ella puede con todo, podrá con todo”

Eso dicen.

Lo sabes  porque sientes sobre tu  espalda

sus manos como tijeras que cortan la respiración.

Sus lengua enroscada en su propio vacio,

amasando una lumbre envenenada,

que seguro  esparcirá  pétalos grises contorsionados por el dolor,

esqueletos de pájaros, con nidos de ceniza,

inútiles para alzar otro vuelos que no sea el de la idiota  realidad.    

Seguirán   con sus camas de hojalata, sus vasos mellados, sus estantes sin historias

y su pobre mirar limitado.

sus ojos de barro,

su boca sin sueños.

Su olfato de lobo depredador  les  dice que

hueles a desorden, a pregunta sin respuesta, a ecuación sin reglas fijas.

Nunca sabrán que puedes colocar cada cosa en su lugar.

Cada palabra como dardo de excesiva cordura

y que tu sitio está en un espacio lejos del suelo

con vistas más allá de todos los cielos.