FUEGO

Este post junto con otros que iré colgando corresponden a un ciclo de 4 talleres de poesía colaborativa y  poesía visual ligados a la naturaleza desde un enfoque de sostenibilidad y cuidados, basados en 4 elementos: agua, tierra, fuego y aire.

El poema es colectivo, y la imagen (poesía visual) también es una obra conjunta, construía entre  tod@s,  con objetos y materiales naturales.

PUERTA ROSA II

Igual que mi casa es solo una.

Tú eres la puerta.

La puerta rosa.

La puerta partida en dos.

Encaramada en tu mitad miraba pasar la tarde 

me perdía en el ruido del yunque y el tam, tam del martillo

apostando por el el hierro. 

Tú eres la puerta que teje y desteje mi cabeza.

la madeja ovillada que crece, la carcoma  que no cesa.

Herida, ultrajada,  mutilada

muralla y escudo.

fortaleza y pared .

Detrás de ti , llanto y miedo 

hijos y madres,  ateridos por el frío,  el hambre  y las sombras.

Todos  señalados por el orden 

por el ministerio con botas que pisotea el pensamiento ,

la razón y la libertad.

Yugos y flechas presidiendo la vida.

Todas las vidas.

Y  ellos,  

siluetas  dominadas por la ira, la ignorancia, la mentira,

y el fanatismo ciego 

de hombres y mujeres sin ojos,  de corazón líquido y boca amarga.

Si yo no te nombro ya nadie te nombrará.

más  ojos te vieron, pero solo los míos te miraron.

Y aunque ardiste ya en el fuego de un hogar de una hoguera

quedarás aquí en esta página.

Redimida del olvido.

Habla. Di.

Ahora que estoy aquí,  que tú voz  no se  calle.

La mía. mi -nuestra voz nunca será suficiente.

PUERTA ROSA

Eras la puerta de mi casa partida en dos
Y mi casa  solo es una
Eras la puerta de mi casa partida en dos
Pero si yo no te nombro ya nadie te nombrará


Encaramada en tu mitad rosa confiaba en los destellos de la fragua
Y me perdía en la música del yunque y  el ritmo martillo.
Encaramada en tu mitad rosa confiaba en  los destellos de la fragua
Y aún toco el miedo y aún toco el hambre.


Otros ojos te vieron, pero solo los míos te miraron
Dime
Puerta Rosa. ¿Ardiste en el fuego de la fragua?


MASCARILLA

Muda

Arder hasta desaparecer

Solo hace falta escuchar el viento

Cuándo te irás

Ala trasparente, déjame  volar

Ráfagas del amanecer lunar

Iré a la selva

Lunático amanecer que anuncias la noche

Largos diálogos con la mascarilla

Allá lejos me llevas.

MASCARILLA- Acróstico colectivo

LA SANIDAD

 Hoy me he levantado un poco… buff.   No sé cómo.Y es que se me ha plantado un hormiguero en el oído derecho que no me deja en paz.  ¿Habéis tenido alguna vez hormigas? son peor que los piojos.  Procesionando, procesionando  me han rayado la cabeza  hasta dejarla como un colador. Dale, que dale con un tema ya viejo: La Sanidad. No me ha quedado otra que darles la razón, pues yo tampoco puedo entender cómo después de cinco meses, levantado el estado de alarma,  con la pandemia más o menos controlada,  y estando todos, como estamos , amontonados en terrazas, playas, botellones,  fiestas caseras. Funcionando  aeropuertos, estaciones de autobuses. etc.  resulta que los Centros de Salud, siguen custodiados , como si de la casa del rey se tratara, haciendo muy difícil,  por no decir imposible el acceso a los usuarios.  Las consultas, diagnóstico y tratamiento  son por teléfono (no sé si reír o llorar) . Tengo constancia de una consulta atendida (la semana pasada) por ese método, en la que sin pruebas  diagnósticas previas, en esta caso  sencillísimas y rutinarias dentro de la medicina,  se le aplicó el tratamiento. En  una correcta praxis médica  ningún facultativo hubiera hecho una prescripción de ese tipo sin antes confirmar por laboratorio la patología del paciente. No solo la atención primaria funciona así, también algunas de las consultas externas de los hospitales  cumplen la norma que imagino parte de alguna cabeza con muchas flores, Flores envenenadas.  Si la Sanidad que proyectan es este modelo, que me temo que sí,   no habrá mucha  diferencia entre  consultar al médico del ambulatorio  o al Dr. Google.

 Es evidente que ha habido y hay una pandemia, Un sunami, que ha arrasado todo. Un sunami  de muerte, ruina, paro, enfermedad, miedo, incertidumbre y privación de libertades.  Bien. Ha pasado el tiempo y aunque sigue ahí,  ya parece todo más controlado. ¿Pero que está pasando con la Sanidad?. Llegó el covi19, ¿y desaparecieron las demás enfermedades?. Una maldad, tratándose de políticos, siempre acierto: Verán, a veces me da por pensar que tal vez lo que quieren, aparte de ahorrarse personal y gastar menos, lo que quieren digo, es  que nos quedemos en casa, poner todas las trabas posibles para acudir a nuestro médico, no sea que la pandemia vuelva a explotar y  necesitan los hospitales semi- vacíos para que no se les vuelva a caer la cara de vergüenza por falta de personal y medios.  Qué piensan, dejarnos esta Sanidad de miseria, solo para menesteroso que no tenemos un seguro privado. ¿ Hasta cuándo?. La enfermedad, también está y ha estado siempre ahí. La enfermedad no tiene horario ni fecha, llega y tambalea la vida de la persona  y hay protegerla, cuidarla y atenderla .  Pero tal y como ha quedado la asistencia sanitaria, solo en caso de extrema gravedad, de vida o muerte, se “podrá”, suponiendo que no estén colapsadas, ser atendido  en Urgencias.   No lo podemos consentir. La Sanidad Pública, la Educación Pública y el Sistema Público de Pensiones es fundamental para conserva un mínimo estado de bienestar. Tengo ganas de decirlo: Hace años que los miro con recelo,   ustedes  no me emocionan lo más mínimo. Abusan del buenísimo con palabras huecas y falsas.  Miren, sé que es inútil pero lo voy a decir: Quítenselo de donde sea, que hay mucho de donde quitar, primero de ustedes y de todos los que están por los candelabros, sí, por candelabros con muchos brazos que alumbran poco y gastan mucho.    Me arde la boca solo de imaginar su  maniobra. Los veo diciendo o pensando “mira aprovechando que  esta vez  el sol sale por Antequera, hacemos unos retoques por aquí y por allá. Estos con el miedo que llevan en el cuerpo y el que les hemos metido nosotros no se enteran de nada”.