LOS PATOS POR LAS ACERAS

Si no fuera por el coronavirus y esas trompetillas asesinas que lo rodean estaría menos despistada.
Si no fuera por el sigilo con que mi vecino abre y cierra .la puerta, cuando antes del confinamiento  sus  portazos sonaban como varios  signos de interrogación.
Si no fuera porque la primavera luce gloriosa,  fortalecida, festiva y ajena a todos nosotros
Si no fuera porque los uniformes me producen daltonismo y sin poder evitarlo transito perdida  por la caverna  de Platón.
Si no fuera porque ayer soñé  con la maravillosa  película “La vida de los otros” y me desperté desconcertada
Si no fuera porque en mi barrio no hay orden ni concierto , ni unidad en el cancionero de la 20 horas
Si no fuera por ese  cuento  de que un día serán felices y comerán perdices, las perdices no me gustan y la felicidad sospecho que solo es una palabra  
Si no fuera porque se acabaron los secretos al oído y las señales por debajo de la mesa
Si no fuera porque, tal vez, ya no volverá   ese tesoro que es  un secreto
Si no fuera porque tu mano izquierda sabrá siempre  lo que hace la derecha y tus pies ya no debatirán sobre qué camino escoger   
Si no fuera porque ya oigo como se levanta la Torre de Babel y  soy muy tonta para las lenguas extrañas
Si no fuera porque entre balcón y canto, respaldo y recelo el viento no sabe  si soplar  tragedia o  fiesta.
Si no, fuera porque el miedo es más fuerte que la razón, que el pensamiento, que la duda. Más fuerte  que un gran  amor. Más fuerte que una gran pasión. Más fuerte que una pequeña libertad.

Si no fuera porque los patos han roto la cuarentena, regateando la barandilla del Huerva y pasean enseñoreados por las aceras

Si no fuera por esta primavera rota, porque el verano no llega, porque llevas un pendiente rojo, por toda esta letanía que he ido desgranando. Porque no te gusta madrugar, por mis taras y las tuyas.   Si no fuera por todo esto, aún  podría seguir amándote.

LOS NECESARIOS

Como aquí cada uno canta lo que quiere,  hoy recién levantada  he salido a la ventana entonando  a grito  “pelao”  un  ¡Vivan los ricos!. Vivan y vivan.  Éxito total. Resistiré una tontería comparado  con “Vivan los ricos”.    Los pobres, los desheredados de la tierra, deberían peregrinar, como los islámicos   a la meca,  aunque solo fuera una  vez en le vida y, postrase de rodillas ante sus bienhechores.  Rezar , aclamar y mostrar su apasionado agradecimiento. Pero no, lo pobres son bordes, olvidadizos  y desagradecidos.  Ayer mismo  Javier Marías respondía a “unos bocazas” que cuestionaban las ayudas de “unos ricos”   a la Sanidad española. Una sanidad  desmantelada que ya solo cuidaba,  a  medio gas , la salud de los pobres.  Pues eso, el señor Marías con mucha razón  y desde la autoridad de “lo que yo digo va a misa” respondía  a los de lengua larga :  Esos millonarios, tendrán sus defectos y hasta lacras, tal vez, pero no cabe denostarlos cuando echan una mano (siempre habrá tiempo para eso), sino recibir su mal llamada  “limosna” con los brazos abiertos y gratitud: a fin de cuentas, podrían haber permanecido impertérritos mientras los sanitarios  arriesgaban su vida sin mascarillas ni guantes, y , los débiles morían más fácilmente por falta de respiradores. Y es verdad, solo de pensarlo se me ponen los pelos cono una manojo de juncos. Imagínenselos allí tumbados a la bartola, en sus semipalacios, o palacios con todo lo que requiere un palacio, yates, jardines etc. mientras una cantidad inmensa de ciudadanos morimos por falta de una bocanada de aire.  Yo confió en que  ellos estarán siempre  ahí, al quiete,  para socorrernos en momentos de necesidad,  pero,  si como dice JM les da por  permanecer impertérritos, un suponer, o su caridad en ese momento está distraída  o perezosa mientras nosotros  morimos como chinches  por ahí tirados por el suelo…  Ay, no sé. No lo quiero pensar, pero que vivan los ricos.

PD. Esto para animar a los acaudalados y para que su caridad esté siempre bien despierta. No lo va a leer ninguno, pero por si acaso, que lo sepan:  Dios lo tiene todo escrito y seguro que les guarda otro jardín maravilloso en el cielo.  Y a los pobres… a ver qué hace Dios con los pobres.

MI NATURALEZA

Muero un poco cada instante

con la confianza de que todo momento vivido me completa,

da sentido a mi experiencia impregnada de sensaciones que habitan

en mi piel y aletean en la nebulosa de mis ilusiones

           

No sé cómo borrar la noche

a pesar de mí, a pesar de todos

tengo mi luz que se expande

Unión entre los seres que buscamos expandirnos en niveles más sutiles

y vemos más allá de las rejas

Rompo las hojas caídas

Amanece, y yo efímera por fuera

cual mariposa  reposo en mi SER interno inmutable

Lejos es una distancia mental

el horno al que se arrojan todas las cosas

Zócalo que colorea mis pasos

acojo todas las emociones que me visitan,

las dejo moverse entre partículas pero ninguna me pertenece.

Respiro y transformo sin juicios pero con audacia.

Poema colectivo escrito en la distancia  por vía telemática.

PÁJAROS ROJOS

Paro,

reposo lento con ojos abiertos.

Ámales, así encontrarás lo mejor de cada uno.

Juegan mis niños con esferas de fino cristal,

son unos genios de los malabares

Juegan en la nieve con perros y caballos,

con  vacas y con lobos,

sin miedo;

me da mucha paz verlos entre amigos

Rápido o lento, los días pasan igual.

Da igual

Recuerdo sobre recuerdo, antes salía y ahora sueño

Oscuridad total para ver la luz al fondo

silencio en la célula

…y el agua

Agua que me dibujas, cuídame.

Océanos y bosques cuidan la música

¿Será que lo de antes no era normal?

Poema colectivo escrito en la distancia  por vía telemática. 

NO SÉ SI ME RÍA

EL CLIENTE: Dios hizo el mundo en seis días, y a usted no le da vergüenza necesitar seis meses para hacerme un pantalón.

EL SASTRE: Pero, señor,  mire usted el mundo,  y mire mi pantalón.

SAMUEL BECKETT “El mundo y el pantalón”

En tiempo de confiscación (ay, el subconsciente, he escrito confiscación en lugar de confinación), no todo esta a mano. Es igual un tatuaje que un pantalón.

ABRIL

Monólogo final de la película Dublineses, última película-1987-  de John Huston, basada en el relato de Los Muertos de James Joyce.

No sé por qué, este monologo, me  recuerda los primeros versos de

“La tierra baldía” T. S. Eliot.

Abril es el mes más cruel, criando

lilas de la tierra muerta, mezclando

memoria y deseo, removiendo

turbias raíces con lluvia de primavera.

El invierno nos mantenía calientes, cubriendo

tierra con nieve olvidadiza, nutriendo

un poco de vida con tubérculos secos.