…COMO LAS HOJAS DE LOS CHOPOS

Hoy toco el violonchelo y juego  a ovillarme en la alfombra con  Lula, mi gata. Así pasamos el tiempo más dulce de los días.  Detrás de mi ventana llueve.  El agua que llega del cielo siempre me trae recuerdos de días y noches de lluvia. Recuerdos del norte. Recordar es volver a vivir. Ya digo.  Aquí  llueve y la lluvia convertirá en pingos las banderas de mi bloque. El agua, el sol y el aire acabarán con sus colores. Trapos desteñidos, ajados , ajenos. Estos días de no saber, estos días suspendidos sin lugar donde posarse salvo en nosotros mismos a más de uno,  en la manzana del edificio  donde yo vivo, lo ha inflamado un  patrioterismo ramplón , ojalatero. A pesar de la lluvia, del viento   y de la sed,  han multiplicado sus trapos rojigualdas   acompañándolos esta vez  de música  castrense, himnos llenos de coraje y valor del que muchos presumen y algunos les atribuyen. Parece como si su objetivo fuera agitar  un avispero, activar la máquina desestabilizadora, para  alterar la calma hasta desembocar en un desastre.   Yo oigo, no escucho. Oigo y  tiemblo. Tiemblo cuando llegue el tiempo en que ya no haya cantos ni aplausos ni luces parpadeantes en los balcones.  Tiemblo como las hojas que ya asoman en las ramas de los chopos.

Parte del artículo publicado de Enric González publicado en El País el 26 de Marzo 2020

CAMBIO ROTUNDO

Confío en la primavera que brota con obstinada fuerza

Avanzamos quietas como hacen los árboles sembrando conciencia

mañana estaremos ahí, y veremos los errores

Bailo…y en mi pañuelo estallan preguntas

que parten en dos el silencio de las cosas

ingrediente imprescindible es el AMOR

Os abrazo entre pareceres, os abrazo entre paredes

Rompe el silencio un cielo más claro, más puro

Ojo con “mirar por el ombligo el mundo, lo verás todo deformado”

Té de flores preparo, para provocar la alegría de tu boca.

Usaremos nuestras memorias para no olvidar

y los gritos para pedir por todas

Ningún ruido en la hoja del árbol

Días huecos en los que me gusta inventarme la vida

o elevar la memoria de mi sonido al viento.

Poema colectivo escrito en la distancia  por vía telemática. 

HOY SE OYE MÁS EL SILENCIO

Nadie es capaz de adivinar lo  que llevamos dentro. Un personaje de Macbeth decía que la vida es un cuento, narrado por un idiota, lleno de ruido y furia  que carece de sentido. Debe de ser esta la idea,   por la  que a veces me veo como un boceto, una obra en construcción. Polvo y barro. Imágenes que me conmueven con un  tinte tímido de ingenio, inocencia e imaginación que, por más que lo intento,  no logro atrapar. Una imaginación virgen, sin la mancha de otras voces , que al instante se disuelve  tal vez   perdida para siempre.

PARADA EN MÍ

Pensamientos anidados en mi cabeza

Apaisadas se van las hojas desde mi ventana,

y a la vez reflejan el destello que dejan las aves

surcando en el descanso de los pitidos

Ritmos llenos de pausas que te hacen abrir los ojos del corazón

a  las ventanas de nuestra esperanza

donde encontrar la voz antigua del pájaro.

Ahí están las verdades, colgadas en el hilo de la pausa

Entre sombra y luz descanso

Nada, a veces, entorpeciendo el sonido

Mientras el árbol respira para todos

Íd hacia la luz.

Poema colectivo (en el que he participado) escrito en la distancia  por vía telemática. 

NOCHE

Tocamos la noche con las manos

y no nos asusta

construimos la noche cuando apenas

comenzaba el día

Ni tú ni yo dejamos crecer el punto

donde se reflejan todos los puntos

del Universo.

Tú y yo

construimos  la noche.

Construimos la noche

cuando los velos aun no eran de luto

mientras,  

la vida se adelgazaba  en sus últimos  hilos

como una epopeya perdida.

MUJER

Brindemos por las locas, por las inadaptadas
por las rebeldes, por las alborotadoras,
por las que no encajan,
por las que ven las cosas de una manera diferente.
No les gustan las reglas y no respetan el status-quo.
Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas,
glorificarlas o vilipendiarlas.
Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas.
Porque cambian las cosas.
Empujan adelante la raza humana.
Mientras algunos las vean como locas,
nosotras vemos el genio.
Porque las mujeres que se creen tan locas
como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen.»

Jack Kerouac
(Estados Unidos, 1922 – 1969)