GUISO PARA UNA JUBILACIÓN GLORIOSA

INGREDIENTES:

-.Pareja de jubilados, que  no recuerdan si alguna vez fueron felices, y que  no saben p’a dónde tirar.

-.Cuatro nietos (dos y dos:  dos niños y dos niñas)

-.Achaques abundantes. Sin tacañear.

´-.Opiniones varias: 

PREPARACIÓN:                        

Se coge la pareja de jubilados y bien temprano se sacan a la calle para que cojan la frescura que han perdido.

Cuando hayan alcanzado el vigor idóneo se revuelven deprisa con los chiquillos, las sábanas, almohadas, dodotis, lloros, gritos, pataletas y rabietas de intensidad variable.

Aderezar con unas hebras de “para este viaje las alforjas sobraban”  junto con una mezcla, previamente preparada, de : cataratas, juanetes, prostatitis, artritis, acufenos, ciática lagrimeo, todos los achaques que tengáis a mano

Regar frecuentemente  con  avisos, reparos y nuevas demandas de los hijos, yernos y yernas.

No debe aplicarse ni una queja, ni un ay, ni una mota de melancolía, el guiso  saldría oxidado  y con un punto de amargor importante.

No añadir deseos ni  proyectos. Tampoco  planes ni  picantes, ni sosos, pues  este plato requiere disposición a tiempo completo y no admite tales ingredientes

Una vez preparado y aliñado como se indica,  poner  a fuego vivo, mientras el yayo hace de caballito y la yaya calceta jerséis, chaquetas y disfraces de carnaval. Cuando ha pasado el tiempo suficiente a todo gas, de repente se retira la olla del fuego y ¡voilá! ya está  todo quemado.

Los yayos se miran, por primera vez, después de siglos sin mirarse y preguntan ¿ tú quién eres? la mujer se atusa el pelo, se da la vuelta,  recoge la ropa del tendal y  piensa “el guiso regular, un poco chamuscado”

DERECHOS Y DERECHAS

El pasado viernes estuve comiendo fuera. Según con quién me reúno mi primer propósito antes de salir  de casa es no tocar la política,  en este caso creí que  no era necesaria tal precaución , comemos y nos comunicamos con frecuencia y nuestras charlas  suelen girar en torno a las películas que hemos visto, algún que otro cotilleo y a hacer unas risas. Poco más. Pero justo ese día, casualmente, se puso de pie el problema “catalán”: Cada uno opinó, dijo lo que le parecía bien o mal excepto una servidora que permaneció callada como una muerta.  No sé cómo fue, cuando de repente  alguien  dio un giro  redondo al asunto apuntando : “y ahora el rollo de la eutanasia. Menuda tabarra nos van a dar”. Ahí sí que ya, no me calle. Ignoraba que tenía una loba dentro,  no podía creer lo que estaba oyendo. Imposible imaginar que algo tan humano, tan de cada día  pudiera ser tratado  con semejante frivolidad.   Estoy muy sensibilizada con el tema. Sé  lo que son y cómo funcionan los cuidados paliativos , he vivido  de cerca una experiencia muy dolorosa y solo desde el dolor, la compasión , la humanidad y la  piedad  se puede abordar esta cuestión. Y muy importante, también desde el reconocimiento del derecho sagrado de cada persona a elegir y decidir sobre su propia vida.

Precisamente el viernes, yo venía  calentita desde la mañana. En mi estómago rebotaba un nido de saltamontes rabiosos tras leer unas declaraciones del Dr. González,  jefe de servicio de cuidados paliativos del hospital San Juan de Dios, en las que afirmaba :  “en 32 años que llevamos atendiendo estas situaciones nadie nos ha pedido expresamente  que le quitáramos la vida;  muy poca gente va a pedir la eutanasia si está bien atendida” subraya este médico.  En la comida mostré el articulo y ninguno pareció escandalizarse ni percatarse de nada.   ¿ Y esa frase…?, pregunto yo.  Esa frase manipuladora y  tendenciosa  de ” nadie nos ha pedido expresamente que le quitemos la vida” ¡¡¡ QUÉ ES ESTO!!!, lo digo con la furia del amor y del recuerdo de mi padre.   Alguien que sufre, alguien que no tiene salida,  alguien que no le queda ya nada más que el dolor no va a pedir que le quiten la vida, porque lo suyo   ya no es vida. Solo pide que le  ayuden a morir, que le  den la mano, que  le tiendan una puente suave y dulce hasta alcanzar la paz, el descanso  y cruzar a la otra orilla.  Solo eso.  No manipulen  por favor. No arrebaten nuestros derechos con “sus ideas”.

El País. 16 de febrero 2020.