CUANDO EL TRIGO ERA VERDE

Cómo haremos cuando llegue la mañana
y nos señale con luz apagada
que ya lleva muchas horas amanecida.
Qué haremos cuando descubramos que el color azul
ha perdido su brillo y solo desde una ventana
mirando al mar podamos divisar el infinito.
Dime. Qué haremos.

Escúcha:
Cuando traicionera llegue
esa especie de penumbra de horas amanecida,
iremos en busca de aquella vela ondulada
que escondimos en el desván,
aquel desván en el que algunas noches bailaba la luna.
Aquella que nos iluminó cuando el trigo era verde.
Aquella  en la que todo era llama, brasa y vasijas colmadas de frutos rojos.
Recuerdas?
y aunque los días nos estafen con amaneceres inciertos,
y suenen vacilantes las campanas,
yo, en esos días, escribiré en tu espalda
un poema continuo que hablará de
jacintos verdes y trigos amarillos.