NI LA TIERRA NI EL MAR

No tengo nombre

ni casa ni  escuela

ni  plaza

ni  luna redonda

ni  mis zapatos.

ni el  lazo trenzado de Noor

Solo  mi flauta de hueso

mi lápiz azul

y  las manos  de mi madre

que peinan  mi pelo empolvado…

Las manos de mi madre.

Cuando el sol se va al ático del mundo

y el viento calma su furia envenenada

se disuelve el ardor que abrasa mis ojos y mi boca

el ardor   de la pregunta   sepultada en el barro

el ardor de la aguja afilada que quema mi pecho

Cuando el sol se va al ático del mundo

junto a la alambrada

soplo  mi flauta de siete agujeros

y  grito el nombre  de mi padre, Samer

el de mi hermano, Mazen

el de  mi abuelo, Samir

el  de mi madre, Fátima

el de mi amiga, Sara

y el de mi primo, Ahmad

y  el mío…

Junto a la alambrada  los grito todos

Los grito con  grito grande

con  grito largo,  estirado, como  un relámpago de plata

lanzado a los  mares, los océanos, los ríos, los bosque, los continentes.

Grito

a los estados

a los amos del mundo

a los que señalan con su dedo el lugar

a los distribuidores del castigo´

a los violadores de derechos

a los creadores de lugares triste

a los que arrojan cadáveres al mar

a los mercaderes de la miseria

A los indiferentes. A los indiferentes.  A ellos.

Los indiferente,  que nunca escucharán mi grito.

EL GRITO DE LA HISTORIA

Video. Azurea20

Blas de Otero escribió: «Si abrí los ojos para ver el rostro/ puro y terrible de mi patria./ Si abrí los labios hasta desgarrármelos,/ me queda la palabra». Y entre los escombros de Belchite recordé muchas de las palabras que aún quedan por pronunciar, camino de la utopía. Rezuma Belchite gritos, que no palabras, entre sus casas destruidas atronando el alma de los vivos que nos atrevemos a contemplarlas con los ojos del corazón.

¡Resiste Belchite,/ no te derrumbes del todo aún!:/ mantente firme en el secano,/ que quedan por llorar muchos hombres/ ante tu pétreo manto/ y las flores de este mundo,/ todavía,/ huelen a campo santo.

Pedro M. Martinez