LA HORA BISIESTA

Navega dentro de mí el recuerdo. Una noche de agosto, al alba , en tierra de nadie. Sin nombres. Sin nada que nos sostenga. Río que nunca llegará al mar. Abrazo líquido devorado por el ruido del silencio. Avance del desierto en el que  no habrá oasis, ni madrugadas levemente húmedas.

Lo que navega
lo que hoy  palpita en mí
es una parte inmaterial

de aquella noche

de aquellos días
de naufragio  resucitado en esta hora bisiesta  que vuelve  a poner en  pie   los errores de un  tiempo destruido.

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