LA HORA BISIESTA

Navega dentro de mí el recuerdo. Una noche de agosto, al alba , en tierra de nadie. Sin nombres. Sin nada que nos sostenga. Río que nunca llegará al mar. Abrazo líquido devorado por el ruido del silencio. Avance del desierto en el que  no habrá oasis, ni madrugadas levemente húmedas.

Lo que navega
lo que hoy  palpita en mí
es una parte inmaterial

de aquella noche

de aquellos días
de naufragio  resucitado en esta hora bisiesta  que vuelve  a poner en  pie   los errores de un  tiempo destruido.

“A LA LLANA Y SIN RODEOS”

Mario Benedetti

      Del libro “Vivir Adrede”

“La sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo. Cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto o por babieca. Hay críticos que son propensos a elogiar solamente  a  aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos. Esos mismos críticos tampoco las entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar por fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción.

Todo mandante, ya sea el mandamás o el mandamenos, se afana (sobre todo cuando afana) en no ser sencillo. La dificultad es su muro de contención, su bastión, su blindaje. En la sencillez los hombres y las mujeres se amparan, se comprenden, se alivian. En la complejidad en cambio, se ven con desconfianza y con rencores. Cómo no tener en cuenta que la muerte es la cumbre de la sencillez”.

…Y yo que a veces

he  pensado

que escribir,

escribir bien,

es escribir complicado,

y  yo

que en la forma

y en el fondo,

soy llana

me gustan  las cosas

claras.

Me gusta que los besos

suenen a besos

y

las puñaladas,

a puñaladas…

Título del post: Frase Cervantina con la que comienza Juan Goytisolo  su discurso Premio Cervantes 2014 .

COMPAÑÍA Y CONSUELO

Soldados de Salamina, Trece rosas rojas y tres libritos, con letra de pulga y  tapas de piel granate,  editados por Aguilar  S.A.  en Madrid  de 1952,  fueron los  libros que mi padre, 1926-2017, ya muy enfermo, leía y releía los últimos meses de su vida.  Los tres ejemplares de piel granate  eran una serie de cuentos y relatos del escritor  Rómulo Gallegos. Estas obras que le acompañaron y dieron consuelo  al final de sus días  ocupan un lugar preeminente, de honor y amor  en mi pequeña biblioteca. En este pequeño rincón   guardo lo suyo y lo mío. Mi padre amaba las palabras, y sin una palabra, hizo que yo también las amara.   Había otro ejemplar  que él retomaba con frecuencia,  y que en más de una ocasión  me lo ofreció diciéndome: “Deberías leerlo, para que conozcas y no olvides”.  Nunca lo hice, pero sí recuerdo sus tapas negras  y la imagen de un fraile de barba blanca.   Se trataba del monje capuchino Gumersindo de Estella, cuyo nombre real era Martín Zubeldía Inda, especializado en misiones populares de 1929 a 1931  . En la capital aragonesa, aquel monje tenía encomendada la asistencia espiritual a los reos tanto en el Hospital como en la cárcel. En un primer momento en Zaragoza los fusilamientos se realizaban en los barrios de Valdespartera y Casablanca, posteriormente pasaron a realizarse en las tapias del cementerio de Torrero. En ese lugar, Estella dio la absolución a todos los allí  fusilados y les dio asistencia espiritual durante su último aliento. Además, era de los pocos religiosos que daba noticias a las familias sobre las últimas voluntades del finado.

Al acabar la Guerra Civil, Estella marchó a Argentina donde trató de publicar sin éxito “Fusilados en Zaragoza, 1936-1939. Tres años de asistencia espiritual a los reos” obra en la que testimoniaba su asistencia espiritual. Esta fue publicada en 2003.

Cinco  días llevo subiendo y bajando estanterías, abriendo cajones y nada,  no hay manera de dar con la obra del monje capuchino.  Mi interés aparte  del recuerdo de mi padre,  surgió tras una charla de Pilar Amador en la que mencionó al autor y su libro. Una charla que comenzó en la Plaza de la Memoria Histórica visitando a continuación   la tapia donde se produjeron los fusilamientos,  el lugar donde estaban las fosas comunes y la capilla levantada a los muertos del bando nacional.

Bien, el libro no está en casa, ha desaparecido. A veces me da por pensar que tal vez “Fusilados” siguió a mi padre y continúa deletreándose en su cuerpo más allá de la muerte.

Rómulo Gallegos

Rómulo Ángel del Monte Carmelo Gallegos Freire (Caracas2 de agosto de 1884 – Ib.5 de abril de 1969), fue un novelista y político venezolano. Se le ha considerado como el novelista venezolano más relevante del siglo XX, y uno de los más grandes literarios latinoamericanos de todos los tiempos. Algunas de sus novelas, como Doña Bárbara, han pasado a convertirse en clásicos de la literatura hispanoamericana.

Ejerce el cargo de Presidente de Venezuela en 1948 por escasos nueve meses, convirtiéndose en el primer mandatario presidencial del siglo XX1​ elegido de manera directa, secreta y universal por el pueblo venezolano, y ha sido el Presidente de la República que ha obtenido el mayor porcentaje de votos a su favor en elecciones celebradas en el país en todos los tiempos, con más del 80% de la totalidad de los votos. Sin embargo, su separación del poder se debió al Golpe de Estado de 1948, liderado por Carlos Delgado Chalbaud.

En 1960 fue elegido como comisionado y como el primer presidente de la recién creada Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cargo que ejerció hasta 1963. Desde entonces vivió en Caracas hasta el día de su muerte.