LA LIGEREZA

Basta un gesto

y el mundo entero

se transforma

Basta un gesto

y  los pliegues de tu mesura

se desordenan

porque no serías tú

si no asomaran en el sesgo de tu vestido

alborotadas  amapolas

flores de un instante

danzando de tu mano

una mano sutil

hábil

Y silbas, bailas, creces, saltas

te amplías

y  lames, lames.

Lames los contornos del aire

los contornos de  la música

los  contornos del tiempo

y de los árboles

y de las cosas

Basta el gesto de

una mano que te despierte del sueño

basta que una voz te reconozca

y regalas un abrazo revoltoso

una   carcajada delirante

que prende luces escondidas

y descoloca  el peinado

y vuela  tu voz ligera

tu  risa loca

tu risa brillante.

 

Qué sería de mi ligereza

de mi disfraz

de mi descuido

sin tu cordura

Qué sería de mí

sin tu locura.

OTRO LUGAR

 

CÉLINE “La peor derrota en todo es olvidar y es, también lo que nos lleva a la tumba”

Así se van moliendo los minutos, las horas y los días. El viejo se ha vuelto infalible con el olvido. No retiene ni mi voz, ni mi cara, ni mis ojos, ni mis brazos intentando alcanzar el listón de la luz. Nada. Su memoria devora mis palabras y los recuerdos como la maleza enraizada entre las rosas, locos o vagabundos, convertidos en hojarasca.