LO QUE IMPORTA

Mi Jacobo es más listo que el hambre. Digo mi Jacobo como si hubiera mamado de mis propias ubres. Pero no. El periplo de mujer abandonada en busca trabajo nos unió  hace exactamente cuatro meses y cinco días. Sus padres, católicos, armónicos y ricos,  buscaban  una española que se hiciera cargo de su vástago y allí  me presente yo, controlando mi mala leche. Modosa y más cumplida que el  hábito de un fraile. En mi descargo quiero alegar, que cuando la vida te sonríe es más fácil sonreír , y que si tengo mala leche por algo será. Bueno resumiendo que, Jacobo y yo, hacemos un tándem estupendo mañana y tarde camino del bus. Él salta, corre, juega y  habla por los codos. Es un celular, un crack,  que  cuando sea  mayor se dedicará a ganar dinero.    A ver, me dijo, hace dos o tres días,  mientras trataba de poner orden a su pelo rebelde: tú quién crees que gana más dinero, un dentista o un veterinario. Uff, mis facultades imaginativas en eso del dinero son tan escasas que hice oídos sordos y pasamos a que se diera prisa que íbamos tarde. Ahora que lo escribo, lo pienso. Eso es claridad de ideas y dar valor a lo que realmente  tiene,  con tan solo  siete años no deja de ser admirable. Ay, si lo pienso,  qué vida más equivocada  la mía. Si en lugar de ahora, desmadejada y ajada, me lo encuentro con 20 años menos otro mirlo me cantara, y al Lucas… ni caso. Ya es pena grande que a estas alturas un enano de siete años venga a darme lecciones de lo que realmente importa.  A Jacobo aparte de jugar y remolonear por la mañana,  le encantan las películas de animales, de ahí la pregunta de si un veterinario puede ganar mucho dinero. Mira, me dice todo serio, me traen un gatito resfriado a la consulta y digo: mil euros, y justo en ese momento sus ojos  se  iluminan como dos estrellas jóvenes. Él no tiene dudas: Nunca será ni un “pobretón” ni un “pringao”. Eso queda para los que se entretienen mirando pasar el cielo y para los ilusos que conducen su corazón hacía lugares que no existen.

HÁBLAME

 Cuéntame algo

me dijiste cuando

 el día  besaba a la noche

 justo el pico de la luna

 creciente

justo cuando la mueca

 del espejo detuvo la hora

Cuéntame algo

 que quiero  silenciar ese rumor

  que  agita mi pecho

 como un pájaro enloquecido

Cuéntame algo

que me niego  a leer sus cartas

a escuchar

sus voces  mentirosas

su lengua mentirosa

   pon tu limpia música

colgada como una araña

 de cristal volando en la pared

Cuéntame algo

para orillar el desconcierto

y no desplomarme cuando

el viento venga de costado

para espantar el tedio

que pinta mis manos

mis zapatos

y mi cara de colores

que no reconozco.

 para no morir

ni siquiera un rato

ni siquiera un rato

 en mitad de la tormenta.

Háblame de los cielos viajeros, del estallido de la hora, de los habitantes del alfabeto, de la secuencia, del ritmo, del límite…

Háblame.

Háblame hasta que la caricia

 más dolorosa

duerma

en el fondo del lago negro.

LA ESENCIA DE LAS COSAS

“Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado, ni a la Iglesia, que tiene otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraria a nadie no es filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Solo tiene este uso: denunciar la bajeza del pensamiento en todas sus formas.
[..] En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer personas libres, es decir, hacer personas que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la Moral o la Religión. Combatir el resentimiento y la mala conciencia que ocupan el lugar del pensamiento. ¿Quién a excepción de la filosofía se interesa por ello?”

Gilles Deleuze: ” Nietzsche y la filosofía”.